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Que la Luna dispone de importantes reservas de agua es algo que los científicos saben desde hace ya varios años. Agua congelada, por supuesto, en forma de hielo extraordinariamente puro en el fondo de profundos cráteres que jamás reciben la luz del Sol, pero también mezclada, aunque en menor cantidad, con el polvo y las rocas de la superficie lunar. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Nature Geoscience acaba de revelar que nuestro aparentemente reseco satélite está perdiendo ese agua, y a un ritmo considerable: cerca de 200 toneladas cada año. La culpa la tienen los meteoritos que caen casi continuamente sobre nuestro satélite.

Según han podido comprobar los científicos planetarios Mehdi Benna, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y Dana Hurley, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins en Laurel, Maryland, los impactos de pequeños meteoroides impulsan, con frecuencia, polvo y gotas de agua a la tenue atmósfera de nuestro satélite. Y allí, en la atmósfera lunar, es precisamente donde la nave Lunar Atmosphere and Dust Environment Explorer, de la NASA, consiguió verlas.

ABC Ciencia


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