La veterinaria Diorene Smith, encargada de Salud Animal y Fauna del Parque Municipal Summit, recorre las instalaciones con una peculiar bolsa colgando de su brazo, dentro de la pequeña mochila se encuentra Peppermint, un monito araña negro y uno de los nuevos inquilinos del parque.

Peppermint, fue rechazado por su madre, al igual que Cocoa, una pequeña perezosa de dos dedos que crece lejos del cuidado de su madre llamada Bombón. La historia de vida de estas crías requiere de intervención humana para proveerlas de los cuidados básicos para subsistir. No obstante, no todos los bebés nacidos en el parque son rechazados por sus madres, y el tercer inquilino es un perezoso llamado Oreo quien sí recibe cuidado maternal por parte de Cinnamon.

“Peppermint, tiene unos tres o cuatro meses, él nació dentro del grupo y estuvo con su madre, y ya estaba grandecito cuando llegó a nuestras manos”, recordó Smith, quien indicó, que en el recinto de los monos arañas negros, se registró un suceso comportamental de dominancia típico en la especie, que terminó con una lesión importante en la cola del primate.

Smith, explicó que, como Peppermint no tiene a su madre para la crianza, le corresponde a ella proveer los cuidados y la leche para su alimentación cada dos o tres horas, además de “evidentemente las curaciones en el área donde fue la lesión de la cola”.

La doctora, destacó que, al tratarse de un primate, estos animales desarrollan apego hacia las personas por lo que no pueden ser liberados. “Cuando ellos están bajo ciertos cuidados, relacionan a las personas como proveedores de protección y alimento y pierden el instinto de manejarse por sí mismos en vida libre”, dijo.

Por esta razón, Peppermint, estará en el grupo de los monos arañas, pero separado del grupo que originó el suceso dentro del recinto “porque sabemos que eso puede volver a pasar”, dijo.

“Cuando nos llegan bebés los cuidamos. En este caso Peppermint, está bajo mi cuidado 24/7; me lo llevo a casa, lo alimento cada 3 horas y estoy pendiente de él, igual que con un bebé humano”, dijo Smith.

Sin embargo, cuando Peppermint, regresa a la clínica del parque, el personal lo coloca cerca de la madre para mantener su vínculo social, aunque ella no lo reconozca como propio.

De los nacimientos que se registraron en el recinto de los perezosos, Cinnamon, se hace cargo del cuidado de Oreo, mientras que, Cocoa, ahora está bajo el cuidado de la Doctora Alessandra Jurado.

“Alessandra se lleva a Cocoa a la casa para seguir con la alimentación. Durante el día se la colocamos a la mamá para que sienta que está con ella, pero básicamente la doctora Jurado tiene que llevarle la leche porque la madre no la va a alimentar. Es un cuidado 24/7 con nuestros bebés”, expresó.

Reproducción, un síntoma acontecimiento del parque y sus habitantes

La doctora Smith considera que en el Parque Summit se registran “buenos nacimientos”, y estos son una forma de evaluar el estado físico de los animales que allí habitan.

“Que ocurra un nacimiento es algo que nos interesa documentar porque significa que los animales están en condiciones que les permiten reproducirse, pero al mismo tiempo es una señal de que debemos establecer controles de población”, consideró Smith quien citó como ejemplo el caso de los monos arañas en el que se debe tener control de población porque muchos individuos, especialmente machos y hembras dominantes, puede resultar en peleas.

También se aplicarán estas medidas en el caso de los perezosos, en donde se ha optado por separar al macho para que no haya reproducción continua “porque sabemos que el recinto no es muy grande y tiene cierta capacidad de carga de animales”.

Cuidado de pichones

Además de Peppermint y Cocoa, en la clínica del Parque Summit también hay pichones de aves que han llegado de rescate al caer de sus nidos como: pericos y aves cantoras.

“Ellos son diurnos, y entre nuestras actividades diarias tenemos que alimentarlos”, concluyó.

El equipo veterinario y cuidadores del Parque Summit han criado a cientos especies de animales silvestres, muchos de ellos tienen la posibilidad de ser liberados a su hábitat natural y otros se convierten en embajadores de su especie formando parte del programa de educación ambiental del parque que recibe más de 100,000 estudiantes todos los años.

 

Fuente: MUPA / Alcaldía de Panamá