-Desarrollo Social-

 

  • Yamilka y Elena son protagonistas de una historia de superación que demuestra que nunca es tarde para aprender cuando existen oportunidades.
  • Desde que inició el programa en el 2007 más de 53 mil mujeres se ha alfabetizado. La mayoría de las beneficiarias, residen en las comarcas indígenas.

 

Yamilka Montezuma y su hija Elena Santos de 15 años están felices porque han cerrado un ciclo en sus vidas. Se han alfabetizado. Esta habilidad las ha empoderado, pero sobre todo, le ha elevado la autoestima y las ha convertido en mujeres libres e independientes, capaz de valerse por sí mismas.

Su alfabetización, se logró a través del programa de aprendizaje acelerado que realiza el Ministerio de Desarrollo Social de Panamá (MIDES), a personas iletradas que no ingresaron o abandonaron prematuramente el sistema escolar.

Los avances de este programa que se desarrolla a través de la Dirección de Alfabetización, son tangibles. En los primeros cinco meses de 2022, un total de 511 personas han sido alfabetizadas a través del método “Yo, Sí puedo”, mientras que, desde julio de 2019, los alfabetizados ascienden a 3,220 personas. Sólo en la provincia de Chiriquí, 569 personas han aprendido a leer y escribir (ver mapa).

De lunes a viernes y por un espacio de siete semanas, madre e hija, asistieron a una pequeña escuela en la provincia de Chiriquí, para aprender a escribir, leer y realizar sumas y restas básicas. Lo que aprendieron le está cambiando la vida.

Ahora Yamilka, le revisa los cuadernos a sus tres hijos que cursan la primaria. Les apoya en las tareas y les ayuda a diseñar proyectos escolares. Esta interacción está reforzando el vínculo familiar.

Mientras que, Elena, se aferra más que nunca a su gran sueño: ser miembro de la Policía Nacional. Siempre soñó con servirle al país a través de la seguridad pública. Por eso, su siguiente paso, es ingresar a una escuela para adultos y obtener los certificados de Primaria, Premedia y Media, para luego hacer los trámites correspondientes para ingresar a la fila de la Policía.

La experiencia para Yamilka y Elena, ha sido fantástica porque le ha permitido ver el mundo de una forma distinta. Lo que antes eran figuras sin sentido antes sus ojos, hoy son mensajes con significados.

Ahora, pueden leer letreros, periódicos y los rótulos de los buses que a diario abordan. Para Yamilka, es como si se les hubiera caído un telón ante sus ojos, que le ha permitido ver el mundo desde otra perspectiva.

Elena, llegó hasta cuarto grado, mientras que, su madre, sólo pudo cursar el tercero de primaria. Yamilka, no siguió en la escuela por diferentes motivos; el colegio le quedaba a media hora de camino, no había dinero para los uniformes y sus padres pensaban que ella, era más útil ayudando en el hogar que en un aula de clases.

Intentó que su hija no le pasara lo mismo, pero cuando Elena, entró a primaria, la economía en su casa empeoró a tal punto que no había dinero para enviarla a la escuela.

Yamilka y Elena, fueron alfabetizadas en una escuela ubicada a una cuadra de su casa, en el corregimiento Las Lomas en el distrito de David con la ayuda de Derex Montezuma, un vecino del lugar que se capacitó para ser su maestro.

Derex, recuerda que, en las primeras clases, sus alumnas debieron hacer planas, dibujos y diversos ejercicios para agilizar las manos y prepararlas para su nueva función: escribir. El éxito de este programa, es llevar a los participantes de lo conocido (los números) a lo desconocido (las letras).

En la actualidad, el MIDES, con el apoyo de 130 voluntarios tiene funcionando 148 ambientes, donde 473 personas están aprendiendo a leer folletos, libros y periódicos una habilidad que hasta ahora les era desconocida.

Un programa que restituye los derechos humanos

Carlos A. Contreras, director nacional de Alfabetización del MIDES, indicó que, los cursos de alfabetización, tienen un corte de género, prueba de ello es que desde julio de 2019 un total de 2,132 mujeres fueron alfabetizadas, mientras que, desde el 2007 la cifra asciende a 53 mil mujeres. La mayoría de ellas, provenientes de las comarcas indígenas.

Para Contreras, una vez que aprenden a leer y escribir, las mujeres mejoran su autoestima, conocen sus derechos, confían en ellas y establecen relaciones enriquecedoras para ellas y para sus comunidades

El analfabetismo, afecta todas las facetas de la vida de una persona. Los ciudadanos que no saben leer y escribir, tienen una mayor probabilidad de vivir en la pobreza al tener una baja inclusión social, afectando su salud, autoestima, trabajo y seguridad personal.

Consciente de estas repercusiones, Contreras, explicó que, los beneficiarios al concluir el curso, pueden ingresar a los cursos del Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (INADEH), donde desarrollan una nueva profesión y pueden valerse por sí mismo.

También le brindamos clases de reforzamiento, ya que muchos adultos, no comprenden lo que leen, destaca Contreras. “Solo aquellos que están en un ambiente donde se les exige leer y escribir, tienen mejor comprensión lectora. Por eso, es importante que tengan oportunidades y exigencia de escritura o lectura porque si no practican la escritura y la lectura, se pierde”, puntualizó.

El método “Yo, Sí, Puedo”, del MIDES, están cambiando vidas. Yamilka, se siente útil al poder ayudar a sus hijos en las tareas escolares. Ahora que sabe escribir y leer, quiere buscar un trabajo que mejore su calidad de vida. Mientras que, Elena, piensa en grande. Su meta es obtener el bachillerato para luego ingresar a la academia de policía y forjar una carrera, que la haga sentirse orgullosa, demostrando así que nunca es tarde para aprender.

 

Fuente: MIDES