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Han pasado más de dos décadas desde que Sony lanzara su primera PlayStation. Y ahora ha vuelto a las tiendas, pero en una versión mini. Su lanzamiento fue el pasado 3 de diciembre, día en el que cumplía su 24 aniversario, y promete ser uno de los regalos estrella de esta Navidad. Esta nueva versión en pequeño tamaño comparte su diseño, el modo de juego, así como los mismos videojuegos. Un objeto de coleccionista, ideal para jugones y nostálgicos, que hemos tenido la oportunidad de probar durante dos semanas. Pero, ¿merece la pena?

Al extraer la PlayStation Classic de la caja, la sensación de vuelta al pasado es inmediata: es exactamente igual a la original, con la salvedad de que tiene la mitad de su tamaño original. Tiene el mismo diseño, los mismos botones y hasta el lector de discos aunque, en este caso, la tapa no se puede levantar. Los mandos también son una reproducción fiel de la primera versión: tamaño, materiales, la cruceta, los botones gomosos… Muchos echarán en falta los sticks de la versión DualShock aunque, en honor a la verdad, hay que decir que la consola original tampoco los incluía. Lo que sí nos hubiera gustado es que sus cables fueran unos centímetros más largos, ya que se quedan demasiado cortos si no estás sentado a menos de un metro de la pantalla. Además, y dada la ligereza de la máquina (pesa 170 gramos y cabe en la mano), no resulta cómodo que se mueva de su sitio con tanta facilidad si se tira de alguno de los mandos un poco más de lo recomendable. Su instalación es tremendamente sencilla: basta con conectar la consola al televisor a través del cable HDMI y enchufarla a la corriente a través de USB. El adaptador tenemos que ponerlo nosotros, ya que no está incluido en la caja.

El País


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