Pocos artistas tienen un rostro más conocido que Rembrandt. El maestro holandés se pintó a sí mismo en repetidas ocasiones a lo largo de su carrera.

Cuatro amplios autorretratos miran a los visitantes entrar a una enorme exhibición nueva de Rembrandt en la Galería Nacional en Londres. Por momentos parece incrédulo, estoico o desafiante, y la exposición busca mostrar que hasta el más conocido de los artistas era un hombre de sorpresas.

 ‘Rembrandt: The Late Works’ (Rembrandt: la obra tardía) abarca los 20 años antes de la muerte de Rembrandt en 1669, a los 63 años. Fue una época de agitación personal para el artista que, pese a su fama, estaba aquejado de deudas y enfrentaba la bancarrota.

Su esposa de hecho, Hendrickje Stoffels, y su hijo Titus fallecieron antes que él. Y aun así, dijo la curadora Betsy Wieseman, fue un periodo de creatividad intensa.

‘Creo que él sabía separar bien las cosas’ manifestó Wieseman en una presentación preliminar de la exhibición. ‘Su arte ciertamente fue afectado por estos acontecimientos dramáticos en su vida, pero creo que el arte igualmente era un escape para él, una terapia en cierto modo’.

Organizada por el Rijksmuseum de Ámsterdam, adonde viajará luego de su presentación en Londres, la muestra incluye más de 90 pinturas, dibujos y grabados de colecciones alrededor del mundo.