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El desarrollo de la biología molecular e inteligencia artificial, que permiten viñedos más resistentes y el análisis en tiempo real de cada paso de la elaboración, prometen revolucionar la producción del vino chileno, sin descuidar el paladar de los clientes. En el corazón de extensos viñedos de la región del Maule, en el Centro de Investigación e Innovación de Viña Concha y Toro, científicos e informáticos laboran para expandir la vitivinicultura tradicional, manteniendo el aporte artesanal de los enólogos que le dan alma a una de las bebidas más consumidas.

«Estamos en la primera etapa, que consta de prospectar nuestros bloques madre, saber cuál es el estatus fitosanitario y el genético», manifestó Felipe Gainza, investigador de biología molecular de viña Concha y Toro. La clave es identificar qué patógenos y en qué cantidades afectan a la planta para implementar tratamientos.

 

 


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