Yumi Kurosawa puede tener un aspecto delicado, pero sus manos son poderosas, lo necesario para poder arrancarle a un koto (arpa) de hasta 20 cuerdas melodías y darle un sentido contemporáneo al instrumento japonés que data del período chino situado entre los años 710 y 793. 

A temprana edad, Kurosawa comenzó a interesarse por el koto, sobre todo porque era tradición en su familia con dotes para la música dominar la enmarañada técnica. Poco a poco, la joven vio en el instrumento la posibilidad ilimitada de crear nuevas composiciones, por lo que ha sido el disco Beginnings of a Journey el primer resultado de aquella ecuación artística.  

En la noche de hoy, Kurosawa dará a conocer su arte a los panameños en el teatro Balboa en un concierto gratuito ofrecido en conmemoración del año de la Amistad-Sica.