La década económica dorada que ha vivido Bolivia con Evo Morales cojea en avances sociales, con un Estado de derecho minado por la crisis de la justicia, los altos índices de violencia machista y contra la infancia, el legalizado trabajo infantil y la deficiente sanidad.
Una de las principales promesas de Morales cuando llegó al poder fue la de mejorar la vida de los bolivianos más desfavorecidos, los débiles, los más pobres en el entonces país más pobre, pero aunque logró avances importantes en la erradicación del hambre, otros indicadores del bienestar social siguen bajo mínimos.