Turquía acusó el jueves a los kurdos del atentado con coche bomba contra un convoy militar que causó 28 muertos en Ankara , en un clima de enorme tensión en torno a la guerra en la vecina Siria.
Este ataque es el último de los numerosos atentados que han golpeado desde mediados del año pasado el país, miembro de la OTAN.
Este mismo jueves, en otro ataque atribuido al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, kurdos) al menos seis soldados turcos murieron cuando viajaban en un convoy en la región de Diyarbakir, en el sudeste del país.
Menos de 24 horas después del atentado en Ankara, el primer ministro turco Ahmet Davutoglu afirmó que fue planificado por el PKK y las milicias kurdas de Siria, y ejecutado por un sirio de 23 años. Los kurdos desmintieron tales acusaciones.
“Este ataque terrorista fue cometido por elementos de la organización terrorista (PKK) en Turquía y un miliciano de las YPG (Unidades de Protección Popular, milicias kurdas de Siria)”, dijo Davutoglu a la prensa.
El dirigente añadió que la policía efectuó nueve detenciones como parte de la investigación.