Los cinco jóvenes que desaparecieron el 11 de enero en el estado mexicano de Veracruz fueron quemados y sus restos molidos y tirados a un río, según el testimonio de Rubén Pérez, uno de los policías detenido con relación al caso.
«Conforme a la información con la que se cuenta, (los jóvenes) fueron quemados, posteriormente fueron molidos, seguramente en un molino de caña, y fueron tirados a un pequeño río», dijo el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, a la cadena Televisa.
El subsecretario indicó que dicha información fue comunicada el lunes a los familiares de las cinco víctimas de desaparición, cuatro jóvenes y una adolescente de 16 años, en el municipio de Tierra Blanca.
En la reunión «dimos cuenta de la detención y puesta a disposición de un juez de un octavo» policía estatal, cuya declaración fue «muy relevante» porque «estuvo presente prácticamente en todos los momentos clave» de lo ocurrido el 11 de enero, señaló.
Los cinco fueron detenidos por policías estatales en una gasolinera de Tierra Blanca cuando regresaban de un viaje de vacaciones, un momento que fue captado por cámaras de video ubicadas en esa zona y por un vecino de uno de los muchachos.
Los jóvenes fueron detenidos «simplemente porque (a los agentes) les parecieron sospechosos», señaló Campa.
Sobre Pérez, detalló que estaba con el delegado de la Policía estatal en Tierra Blanca, Marcos Conde, cuando este fue informado de la detención de los jóvenes.
El jefe le ordenó que se trasladara a un segundo lugar, al que llegó Pérez, quien presenció además cuando los jóvenes fueron llevados «a un tercer punto», donde les hicieron «un primer interrogatorio a los muchachos», narró el subsecretario.