Francisco santificará a la madre Teresa el próximo 4 de septiembre en una ceremonia en el, Vaticano que será multitudinaria. El papa tomó la decisión de elevar a los altares el alma de la “santa de los pobres” el día que cumplió 79 años -el pasado 16 de diciembre- cuando aprobó el decreto para su canonización, tras haber reconocido la intercesión de la fundadora de las Misioneras de la Caridad en la curación supuestamente milagrosa de un hombre brasileño de 35 años que tenía un tumor cerebral y estaba en fase terminal.
Agnes Gonxha Bojaxhiu nació en la actual Macedonia en 1910 y falleció en la India después de una vida de sacrificio en favor de los más necesitados en septiembre de 1997. Fue entonces cuando comenzó el verdadero proceso de santificación y devoción a su persona, mucho antes de que fueran reconocidos por el Vaticano los dos milagros que exige la normativa de la Congregación para los santos.
Su muerte conmovió al mundo y varios jefes de Estado y de Gobierno se trasladaron hasta Calcuta (India) para asistir a su funeral, después de cinco días de velorio público en los que millones de personas desfilaron frente a su cuerpo embalsamado.
En 1998, un año después de su muerte, ocurrió el primer supuesto milagro. Mónica Bersa, una mujer india de 34 años, sufría un tumor en el abdomen que se curó después de que uno de los médicos le colocara en el pecho una medalla que había pertenecido a la monja.
Madre Teresa obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1979, pero para entonces ya llevaba media vida curando con sus propias manos “a los más pobres entre los pobres”, actitud que le valió el nombre de Santa de las Cloacas. En sus primeros años, en la India más mísera paupérrima, inauguró un hogar para moribundos, un hospital para leprosos y un centro para niños abandonados.
En 1950 comenzó a funcionar la Congregación para las Monjas de la Caridad, que se distinguieron en pocos años por su servicio a los más marginados de la sociedad. Para su vestimenta eligió el sari blanco de algodón, que visten las mujeres de la casta más pobre de India, con franjas azules, que representa la devoción por la virgen María.
“Cuando nos ocupamos del enfermo y del necesitado, estamos tocando el cuerpo sufriente de Cristo y este contacto se torna heroico; nos olvidamos de la repugnancia y de las tendencias naturales que hay en todos nosotros”, defendía con coherencia.
La orden consta actualmente de más de 4 mil 500 monjas en más de 133 países. Su carisma y su completa entrega hacia los más pobres hicieron que el proceso de beatificación comenzara en 1999, tan solo dos años después de su muerte y sin respetar los cincos años que estipula el Código de Derecho Canónico. Juan Pablo II ofició la ceremonia de beatificación (primer paso para la canonización) en Roma en 2003 a la que asistieron cientos de miles de personas.