El viaje a Cuba y Argentina del presidente estadounidense, Barack Obama, forma parte de un intento de la Casa Blanca para reforzar el legado hacia Latinoamérica del mandatario, que ha tratado de rebajar las «sospechas» hacia EE.UU. y estrechar los lazos con sus aliados tradicionales.

La asesora de seguridad nacional de la Casa Blanca, Susan Rice, defendió que 2016, el último año de Obama en el poder, será «especialmente importante, quizá incluso histórico», para Latinoamérica y el mandatario pretende «aprovechar al máximo» ese momento «trascendental».

Hoy, Estados Unidos tiene la relación más profunda con Latinoamérica que hemos tenido en décadas. Las relaciones entre Estados Unidos y los países en todo el continente son mejores que nunca», aseguró Rice en un discurso en el centro de estudios Atlantic Council, en Washington.

El discurso, centrado en la relación con Latinoamérica, se produjo tres días antes de que Obama inicie su histórico viaje a Cuba para desplazarse después a Argentina, un país con el que las relaciones también han sido tensas durante la mayor parte del mandato del presidente estadounidense.

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