Mientras los líderes políticos discuten sobre armas y terrorismo, el presidente  Barack Obama  tratará de ayudar a sanar a una comunidad desconsolada durante una visita solemne a  Orlando, Florida .

Como lo ha hecho en otras tragedias,  Obama  no planea dar discursos importantes ni pedirá acciones durante su viaje a una comunidad que está sufriendo por el peor tiroteo en la historia de Estados Unidos . El mandatario planea pasar la mayor parte del tiempo consolando a las familias de las 49 víctimas, reuniéndose con médicos, paramédicos y otros socorristas que fueron los primeros en llegar al  club Pulse .

Esta visita de bajo perfil refleja el intenso desafío que enfrenta el presidente para hallar algo importante qué decir mientras las causas del ataque se vuelven cada día más turbias. Incluso para aquellos que sepultarán a sus seres queridos, no queda claro qué hizo que un musulmán de 29 años nacido en Nueva York disparara en un centro nocturno el domingo 12 de junio en la madrugada y, que según versiones, era  asiduo visitante del lugar .

El secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que  Obama  lidiará con la ambigüedad del ataque en Florida enfocándose en las víctimas.

Presidencia difundió pocos detalles del viaje, el cual según asesores, fue preparado en una fracción del tiempo que normalmente se necesita para un viaje presidencial. Pero Barack Obama  planea aprovechar la visita para «poner en claro que el país está con la gente de Orlando, con la comunidad LGBT y que lamenta su pérdida», dijo Earnest.

El vicepresidente  Joe Biden  acompañará a Obama en Orlando.

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