El presidente de EE.UU., Donald Trump, puso ayer fin al plan conocido como DACA, promulgado por su predecesor, Barack Obama y que ha protegido de la deportación a 780,000 indocumentados, aunque la suspensión se hará efectiva dentro de seis meses para forzar al Congreso a encontrar una alternativa.
El anuncio supone un fuerte golpe para la comunidad inmigrante de Estados Unidos, especialmente porque fue retratado por la Casa Blanca como una decisión que prioriza los empleos y la seguridad de los ‘trabajadores ciudadanos estadounidenses’.
‘Antes de preguntarnos qué es justo para los inmigrantes ilegales, debemos de preguntarnos qué es justo para las familias estadounidenses, para los estudiantes, para los contribuyentes y para los que buscan empleo’, consideró Trump en un comunicado de la Casa Blanca.
Trump, sin embargo, reiteró que encarará ‘con corazón y compasión’ la situación de los miles de sin papeles que se beneficiaron del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés) y pudieron frenar su deportación, obtener un permiso temporal de trabajo y, en algunos estados, una licencia de conducir.
‘Debemos tener corazón y compasión para los estadounidenses desempleados, que luchan y han sido olvidados’, añadió el mandatario, en un claro guiño a la clase trabajadora.
La decisión de Trump no entrará en vigor hasta el 5 de marzo de 2018, dentro de seis meses, periodo en el que el Congreso, el único con poder para cambiar el sistema migratorio, debe encontrar una solución para regularizar la situación de los jóvenes indocumentados, conocidos como ‘soñadores’ ( dreamers ).
El presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., el republicano Paul Ryan, que la semana pasada pidió a Trump mantener DACA, anunció ayer que buscará consenso con los líderes del Senado para aprobar una ley migratoria, un proyecto que ha fracasado en anteriores ocasiones debido a los desacuerdos entre demócratas y republicanos.
OBAMA: MEDIDA ES ‘CRUEL’ Y ‘ERRÓNEA’
El expresidente estadounidense Barack Obama lamentó ayer que se haya arrojado ‘una sombra’ sobre miles de inmigrantes con el fin del programa DACA, que protegía de la deportación a 780,000 jóvenes indocumentados, y tildó la decisión adoptada por su sucesor, Donald Trump, de ‘cruel’ y ‘errónea’