Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia de la poliomielitis en Pakistán alcanzó su nivel máximo de los últimos 15 años.
Mientras el gobierno de Pakistán se propone deshacerse de la enfermedad en seis meses, el Talibán hace campaña para matar a los trabajadores que distribuyen vacunas.
Los milicianos islamistas acusan a los distribuidores de vacunas de actuar como espías.