Las costas de Jaqué, en la provincia de Darién, se convirtieron en un nuevo hogar para centenares de tortugas marinas, que fueron liberadas, como parte de las acciones de conservación de un grupo de voluntarios encabezado por Iber Valencia, del colectivo Protección a las Tortugas Marinas en Jaqué.
Según se pudo conocer durante casi todo el año, estos animales nadan hasta las playas istmeñas, con el propósito de colocar sus huevos, y esto lo hacen con el peligro de que los mismos, sean devastados por los perros o la caza humana.
De tal modo, y como una manera de prevención, la agrupación traslada los huevos a viveros elevados, donde, al cabo de unos 50 días, nacerá una tortuga, que posteriormente ayudarán a deslizarse hacia el mar.