Un estadounidense condenado a muerte fue declarado inocente y puesto en libertad ayer en Cleveland, Ohio (norte), después de haber estado 39 años en la cárcel, dijeron fuentes de la Fiscalía.

Ricky Jackson, un negro estadounidense de 57 años, había sido acusado por error en 1975 de asesinato sobre la base del falso testimonio de un adolescente de 12 años, que al llegar a la edad adulta reveló que había mentido y que nunca había visto el crimen.

El prisionero había sido condenado a la pena capital tras ser declarado culpable de haber golpeado, con dos cómplices, arrojado ácido y disparado dos veces a un hombre que había ido a cobrar la renta de un comercio.

El autor de los disparos también hirió gravemente de un balazo a la mujer del propietario del local.

 

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