Los informes preliminares muestran que los precios caerán hasta quedar por debajo de los $3.00 el galón, algo que no se veía desde 2008.
Precisamente fue en ese año que el gobierno tomó la decisión de establecer precios tope ante una subida inesperada de los combustibles como producto de la crisis financiera internacional y el alza en el barril de petróleo.
La última tendencia de los precios de paridad de importación de los productos derivados de petróleo mostraba que el galón de gasolina de 95 y 91 octanos podría descender 23 centésimos, de tal forma que ambos productos se ubicarían en $2.80 y $2.60, respectivamente.
El galón de diésel asimismo tendrá un descenso de al menos 25 centésimos, de acuerdo con el último reporte de tendencia de precios de la Secretaría Nacional de Energía. Con esta baja el diésel se ofertaría en al menos $2.55 el galón.