Recientemente, el presidente de la República, Juan Carlos Varela Rodríguez, anunció la licitación para construir el nuevo Centro de Custodia para Menores en conflicto con la Ley, el cual quedará situado en la comunidad de Paso Blanco, corregimiento de Pacora.

Dicho proyecto, cuyo costo se estima sea de 6.5 millones de dólares y que estará financiado por la Unión Europea a través del programa de “Security Cooperation in Panama” (SECOPA), canalizado por la Oficina de Seguridad Integral (OSEGI) del Ministerio de Seguridad Pública, fue anunciado por el Mandatario junto al ministro de Gobierno Milton Henríquez y a la viceministra de esta cartera, María Luisa Romero, durante un recorrido que se efectuó por el Centro de Cumplimiento de Menores en Pacora.

Durante este recorrido las autoridades pudieron observar la clínica, la cocina, los talleres de pintura, informática, serigrafía, sastrería, construcción, panadería, área educativa, así como las diversas fases donde están los jóvenes y quedaron impresionados por los trabajos que se realizan. “El Estado está apostando a ustedes, tienen que ser ejemplo y los voy a acompañar en este proceso”, dijo el Presidente.

De la misma forma, el jefe del Ejecutivo anunció la licitación de un Centro de Transición para los jóvenes que cumplan la mayoría de edad en el Centro de Cumplimiento de Pacora y que participan en programas de rehabilitación.

Por su parte, el ministro Henríquez, la viceministra Romero y la directora del Centro de Cumplimiento, Lidia Castañeda, explicaron al presidente Varela sobre los avances de los programas y proyectos que se desarrollan en materia penitenciaria en el país.

Cabe resaltar, que el nuevo Centro de Custodia, que será construido en los terrenos contiguos al de Cumplimiento, promoverá el mismo modelo de rehabilitación y reinserción, tendrá capacidad para 200 jóvenes y será respetuoso de los derechos humanos de los niños y jóvenes privados de libertad.

No hay que olvidar, que los Centros de Custodia deben constituir un entorno que favorezca la convivencia pacífica entre los menores, lo que incluye condiciones dignas de reclusión, que inician desde la concepción misma de la habitación, libre de hacinamiento y con un diseño que debe respetar la dignidad de las personas que allí se encuentran.

Por otra parte, las habitaciones son compartidas para un máximo de tres personas. Cada dormitorio con un baño propio y un sector para compartir. Deben disponer de espacios comunes para la convivencia, los servicios religiosos, la recreación y el deporte, así como espacios adecuados para visitas familiares.

Durante el recorrido también participaron algunos miembros de la Fundación Jesús Luz de Oportunidades.

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