El presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, hizo su primera presentación pública en la capital, Bujumbura, desde un intento de golpe de Estado que no logró derrocarlo la semana pasada, advirtiendo de la amenaza que representan los militantes islamistas de Somalia.
La nación del este de África se hundió en la crisis después de que Nkurunziza dijera que buscaba un tercer mandato.
Los críticos dijeron que la iniciativa sería inconstitucional y hubo protestas casi a diario desde el anuncio de Nkurunziza, agitando los recuerdos de una guerra civil motivada por cuestiones étnicas que terminó hace una década. En una conferencia de prensa, Nkurunziza, que no había sido visto en la capital por días, no abordó la crisis en su país pero dijo que estaba “muy preocupado” por la amenaza que plantea el grupo militante Al Shabaab, vinculado a Al Qaeda. “Tomamos muy seriamente la amenaza de Al Shabaab”, dijo Nkurunziza. No dio más precisiones, pero Burundi contribuye con sus fuerzas a una misión de paz de la Unión Africana que combate a Al Shabaab en Somalia.