Un sorpresivo tornado que azotó en la mañana de ayer lunes a la fronteriza ciudad de Acuña, en el norte de México, dejó al menos 13 muertos, decenas de heridos y varios desaparecidos, dijeron autoridades locales.

El tornado lanzó contra viviendas autobuses de transporte público y de personal, además de vehículos particulares, lo que habría causado la mayoría de los decesos, dijo el alcalde de Acuña, Evaristo Lenín Pérez, a medios locales.

Unas 850 viviendas resultaron dañadas. A muchas de ellas, construidas a base de concreto, se les cayó el techo y se derrumbaron paredes, precisó Pérez.

El funcionario agregó que hay varios desaparecidos, entre ellos un bebé de un año que viajaba con su familia en un automóvil, por lo que temen que podría elevarse el número de muertos. “No tenemos en Acuña registro de un tornado en una ciudad que tiene 110 años de antigüedad. No tenemos experiencia de un tornado en la zona urbana, esto es algo atípico para nosotros”, contó el alcalde a una radio local.

“Es una situación de destrucción a la que no estamos acostumbrados. A mí no me había tocado vivir algo así”, destacó.

Un portavoz del Servicio Meteorológico Nacional dijo que en México se han registrado unos 130 tornados en los últimos 15 años, pero que el de ayer, que habría alcanzado la categoría EF2 o EF3 en la escala Fujita de daños —donde el nivel cinco es el más elevado— fue el más fuerte registrado en el país salvo otro en Piedras Negras, en el mismo estado, en abril de 2007.

El fenómeno, que duró apenas seis segundos, golpeó una zona habitacional de alrededor de mil 500 viviendas localizada en la región suroccidental de Acuña, una ciudad que hace frontera con Del Río, Texas.

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