A casi un año de la desaparición de 43 estudiantes de la escuela normalista de Ayotzinapa, se mantiene la represión por parte de los organismos de seguridad mexicanos contra las manifestaciones que exigen justicia.
Un grupo de padres y compañeros de los jóvenes desaparecidos se disponía a trasladarse en una docena de buses hacia la capital de Guerrero, Chilpancingo, desde la escuela de maestros de Ayotzinapa, cuando fueron repelidos por la policía dejando un saldo de 11 funcionarios y dos estudiantes heridos.
«Sufrieron una agresión los elementos durante una confrontación. El saldo total es de 11 policiales lesionados, no hay ninguno de gravedad», dijo a la televisora Milenio el secretario de protección civil de Guerrero Raúl Miliani Sabido.
Unos 200 policías estatales impidieron el paso de manifestantes en un punto de la carretera de Tixtla, donde mantenían un retén desde la noche del lunes, horas después de que un grupo de jóvenes atacara y causara destrozos en las instalaciones de la fiscalía en Chilpancingo.
Teníamos pensado tener una actividad, pero al parecer, desde el día de ayer pusieron un bloqueo por parte de la policía», que no les dejarían pasar mientras llevaran cócteles molotov en los buses, dijo a la AFP un estudiante que no quiso identificarse.
Las protestas violentas se han intensificado en Guerrero cuando se acerca el primer aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes, que fueron atacados por policías de Iguala coludidos con narcotraficantes la noche del 26 de septiembre de 2014 mientras tomaban autobuses para una protesta.