Unos 32 millones de argentinos están habilitados para votar el domingo en singulares primarias obligatorias en las que se oficializarán los candidatos a la presidencia y sirven de termómetro para las elecciones generales de octubre.
Daniel Scioli, el candidato del partido de Gobierno, un peronismo de centro izquierda, y aliado de la presidenta Cristina Kirchner, lidera todas las encuestas de intención de voto con un promedio de 35%.
A su mayor adversario, el opositor alcalde derechista de la capital, Mauricio Macri, los sondeos le pronostican alrededor del 25%, mientras que el diputado centroderechista Sergio Massa, recuperó aliento para superar el 15%, de acuerdo a coincidentes mediciones.
Lo curioso del sistema electoral argentino es que las primarias funcionan como una virtual primera vuelta con el padrón completo y cada ciudadano vota lo que prefiere.
Kirchner está inhabilitada por la Constitución para ejercer un tercer mandato e inclinó la balanza a favor de Scioli, un peronista moderado que no tendrá competidores internos.
La mandataria, que gobierna desde 2007 cuando sucedió a su esposo Néstor Kirchner (2003/2007), fallecido hace cinco años, llega al final de su segundo mandato con un imagen positiva que supera el 50%.