De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),  en el mundo el 40% de la comida se desecha de una forma u otra.

En contraste, en el ámbito mundial 870 millones de personas pasan hambre. Aterrizando en el contexto local, esta cifra gira cerca de 370 mil personas, según la FAO.

En vista de la situación local, un grupo de empresarios y ejecutivos que pertenecen a la parroquia San Lucas en Costa del Este creó el Banco de Alimentos Panamá, que fue inaugurado en Ofidepósitos, Tocumen II.

Así, esta organización comienza una carrera contra la erradicación de este flagelo local, siendo intermediaria entre la comida que se bota y la pobreza extrema del país, explica Jorge Luis Carbonell, director general del grupo.

En el país se bota el doble de lo que se necesita para que ese grupo en pobreza extrema se alimente; es decir, que se podría ofrecer comida a 800 mil personas si se rescata todo lo que se bota y que es apto para el consumo humano, manifiesta Carbonell.

La organización cuenta con el apoyo de compañías fundadoras, la parroquia San Lucas y socios colaboradores.

Esta iniciativa ya comenzó y, en palabras de su director general, está funcionando a la velocidad necesaria para que cada día no fallezca de hambre un panameño.

 La organización recibirá las donaciones de los supermercados, productores y de distribuidores de los alimentos, que botan una cantidad de comida por distintas razones, explica.

Luego almacenarán los productos y, con el apoyo de voluntarios, se clasificarán para ser distribuidos en diversas parroquias, escuelas y casas de oración que tengan comedores o que tengan acceso a esa población vulnerable.

 

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