Donald Trump e Hillary Clinton han dado por abierta la pelea por la Casa Blanca, el primero con la tarea de que el Partido Republicano esté «orgulloso» de tenerlo como candidato y su rival demócrata con la mira puesta en ganarse a los seguidores de Bernie Sanders, reacio a suspender su campaña.

Clinton tuvo el martes su gran noche, con victorias en cuatro de los seis estados que celebraban primarias, incluido el más poblado, California, y una doble celebración: la de su virtual nominación a la Casa Blanca y la de ser la primera mujer que encabeza la candidatura presidencial de uno de los dos grandes partidos de EE.UU.

Por otro lado, Trump, quien ya logró hace unas semanas los delegados necesarios para asegurarse la candidatura republicana en la convención del partido en julio en Cleveland, también apeló anoche a los votantes de Sanders y sorprendió con un discurso moderado y preparado, que leyó en un teleprompter.

«Entiendo la responsabilidad» que conlleva ser el candidato y «nunca les decepcionaré», manifestó Trump.

 

 

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