La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió que la crisis financiera y la débil recuperación están mermando el potencial de crecimiento tanto en los países desarrollados como en los emergentes.
Según el informe Apostando por el Crecimiento 2015, los grandes retos son el desempleo, el déficit presupuestario y la pérdida de productividad.
La crisis también ha incrementado la angustia social golpeando fuertemente los hogares de bajos recursos económicos, la población joven padece la peor pérdida de ingresos y enfrenta un creciente riesgo de caer en la pobreza. A largo plazo, los principales desafíos son cómo afrontar el envejecimiento de la población, la desigualdad de ingresos, así como el impacto de la degradación ambiental sobre la salud y el crecimiento económico futuro.