Estados Unidos quiere cambiar la cultura de ‘club’ que tiene el Consejo de Seguridad de la ONU, poner la defensa de los derechos humanos entre las prioridades de la organización y revisar a fondo el papel de sus misiones de paz.

‘Vine a la ONU con el objetivo de mostrar al pueblo estadounidense el valor de su inversión en esta institución’, afirmó ayer la embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas, Nikki Haley, al delinear sus prioridades para la organización.

‘Y cuando digo valor no hablo fundamentalmente de presupuesto -añadió-, sino de hacer de la ONU una herramienta eficaz en favor de nuestros valores’.

Ya desde la campaña electoral, el entonces candidato presidencial Donald Trump sentó cuál es su opinión sobre la ONU al asegurar que se había convertido en ‘solo un club de gente para reunirse, hablar y pasárselo bien’.

Haley recuperó parcialmente esa idea ayer, y criticó el hecho de que el Consejo de Seguridad, el principal órgano de decisiones de la ONU, es ‘básicamente un club’.

‘El club se ha quedado estancado’, insistió la embajadora estadounidense ante la ONU y, como tal, integrante del Gobierno de Trump, en una intervención en la sede neoyorquina del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, en inglés).

 

PODER DE VETO

El Consejo de Seguridad es un organismo de la ONU encargado de ‘mantener la paz y seguridad’ en el mundo

Compuesto por China, Gran Bretaña, Francia, Rusia (heredero de la URSS) y los Estados Unidos, mantienen la potestad absoluta de vetar cualquier resolución del organismo.

¡Camparte en tus Redes Sociales!