El presidente interino de Brasil, Michel Temer, admitió que no tiene apoyo popular tras haber asumido el cargo el pasado 12 de mayo, aunque dijo tener legitimidad para ocuparlo, después de que el Senado apartó a la presidenta Dilma Rousseff.
El funcionario se mostró esperanzado en entrevista a televisión Globo y dijo que aunque no cuenta con ‘inserción popular’, la conseguirá cuando su gobierno ‘produzca un efecto beneficiario para el país’.
Temer expresó que su prioridad ahora será ‘equilibrar’ el gobierno en economía, política y también éticamente, para permitir la ‘pacificación del país’.
‘La unificación del país significa la unificación de los partidos políticos, de los empleadores con los trabajadores (…) en fin, un esfuerzo conjunto de la sociedad brasileña para que podamos salir de la crisis en la que nos encontramos’, dijo el presidente interino.
El mandatario interino prometió que mantendrá los programas sociales como Bolsa Familia, pese a la necesidad de recortar gastos para intentar reducir el enorme déficit financiero del gobierno.
‘Si fuera necesario (hacer cortes), cortaré de otros sectores, pero no cortaré de aquellos más carentes en el país’, aunque avanzó que recortará gastos ‘donde sea necesario’.
Afirmó además que tendrá tolerancia cero con casos de corrupción en su gabinete: ‘Si hubiera un equívoco o equívocos administrativos y en particular si hubiera irregularidades administrativas, dimito al ministro’.
Expresó que no pretende interferir en las investigaciones del caso Lava Jato (lavadero) sobre la red de corrupción en la empresa estatal Petrobras.
Volvió a negar las denuncias en su contra sobre de haberse beneficiado presuntamente con la red de corrupción en Petrobras.