El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) cerró el aspecto más delicado de su investigación del controvertido programa nuclear de Irán, el de su posible dimensión militar, y abrió así la vía para aplicar en las próximas semanas el histórico acuerdo atómico entre Teherán y las potencias occidentales.

Irán aún debe modificar su reactor de agua pesada en Arak, enviar al extranjero la mayoría de sus reservas de uranio enriquecido y completar el desmantelamiento de miles de centrifugadoras. ‘Este caso tiene una historia larga y compleja, y el legado de desconfianza entre Irán y la comunidad internacional debe ser superado’, señaló el director general de la OIEA, Yukiya Amano, según informa la agencia AFP.

El acuerdo firmado en Viena entre Irán y las potencias occidentales, debe garantizar que las actividades nucleares iraníes sean estrictamente pacíficas, principalmente a través de un control de la OIEA. A cambio, se levantarán las sanciones internacionales contra Irán.

Sin embargo el gobierno de Israel aún desconfía de Teherán. ‘Aún hay serias dudas y cuestiones pendientes sobre el programa nuclear iraní’, según un comunicado de Emanuel Nahshón, portavoz del Ministerio de Exteriores israelí, cartera que gestiona el primer ministro, Benjamin Netanyahu, informó la agencia Efe. 

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