La expresidenta brasileña Dilma Rousseff abandonó Brasilia, donde residió desde 2003, y partió hacia la ciudad de Porto Alegre, en el sur del país, donde volverá a vivir tras haber sido destituida la semana pasada por el Senado.

‘Despedirse jamás, volveremos’, gritaron los manifestantes, que agitaban banderas rojas del Partido de los Trabajadores (PT) mientras Rousseff abandonaba el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de la Presidencia, informa la agencia Efe .

Los manifestantes también coreaban ‘no al golpe’ y ‘fuera (Michel) Temer’, por su antiguo vicepresidente y ahora gobernante efectivo de Brasil.

Junto a la expresidenta se encontraban el exministro de Justicia, José Eduardo Cardoso, quien actuó como abogado de defensa en el juicio político contra Rousseff, el exjefe de gabinete Jaques Wagner, y los exministros de Agricultura, Katia Abreu, de la Secretaría de Gobierno, Ricardo Berzoini, y de Trabajo, Miguel Rossetto.

También estaban presentes legisladores aliados a su gobierno y dirigentes del PT.

De allí, Rousseff partió rumbo a la Base Aérea de Brasilia, donde embarcará en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña rumbo a Porto Alegre.

Algunos la siguieron hasta el aeropuerto de Brasilia, donde casi se cruza con Temer, con quien se enemistó durante el proceso que ella calificó ‘golpe parlamentario’ y que regresó de China, tras su participación en la Cumbre del G20.

Rousseff vivió Porto Alegre desde 1973, y fue allí donde ella desarrolló buena parte de su carrera política. Abandonó esta urbe en 2002 y se mudó a Brasilia cuando el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, la designó ministra de Energía y Minas.

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