En Colombia es fácil quedar con la boca abierta y lleno de sorpresa cada vez que se abre el periódico. A veces, porque la Corte Constitucional reconoce el derecho de las mujeres a interrumpir embarazos que ponen en riesgo su vida y salud, que fueron producto de una violación o que ponen en riesgo al feto mismo. A veces, porque en los años siguientes cerca de un millón de colombianos pide, a través de un referendo, volver a penalizar cualquier forma de aborto. Otras, porque la primera encuesta realizada para entender cómo ven los colombianos el aborto demuestra que más de la mitad del país respalda el derecho de las mujeres a interrumpir un embarazo en ciertas condiciones.

La encuesta, efectuada por la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, llegó a las 32 capitales del país. En 2.277 hogares colombianos, los encuestadores de la firma Cifras y Conceptos preguntaron por la forma como los colombianos ven los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, el papel del Estado a la hora de garantizarlos, si sienten que tienen suficiente información sobre ellos y si creen que es importante que los políticos empiecen a ponerlo en su agenda.

Juliana Martínez, que está al frente de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, dice que esta encuesta es única, pues si bien la Encuesta de Demografía y Salud (Ends) que hace el Ministerio de Salud empezó a incluir preguntas sobre el tema en los informes de 2010 y 2015, eran pocas y muy generales. Esta, en cambio, hizo 56 preguntas a una muestra que puede representar la opinión de poco más de 10 millones de colombianos .

La encuesta, señaló Martínez, se hizo porque ninguna de las organizaciones que trabaja el tema de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres tenía datos recientes y significativos sobre la opinión de la gente frente a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). No sabían si se iban a encontrar con el país que aplaudió a la Corte Constitucional en 2006 al despenalizar parcialmente el aborto o con el que promovió dos referendos para tumbar ese derecho.

Por eso es un logro que en el país del Sagrado Corazón el 65 % de la gente crea que las mujeres pueden abortar en determinadas circunstancias, sobre todo si se tiene en cuenta que en la Ends del 2015 el 55 % dijo estar de acuerdo. Si a eso se le suma que en la encuesta el 81 % dijo que es la mujer quien decide si quiere tener hijos , “uno puede ver cómo cada vez es más cierto que las percepciones sobre el tema se están transformando. Esto es muy importante para una sociedad que tradicionalmente ha creído que las mujeres son madres y ya”, explica Martínez.

Pero en Colombia no todo puede ser buenas noticias. Por más que pueda celebrarse que el 62 % de los colombianos encuestados está seguros de que la decisión de abortar es exclusiva de la mujer -es decir, que se reconoce la autonomía sobre sus cuerpos-, o que el 87 % crea que mujeres y hombres deben tener los mismos derechos para decidir sobre sus cuerpos, al desgranar los números, la realidad se complica.

Y es que todavía son evidentes las diferencias entre cómo se percibe el aborto en los estratos altos de las ciudades y los más bajos, tanto en lo rural como lo urbano. Mientras que el 70 % de las personas con el nivel socioeconómico más alto dijo que una mujer que aborta no debe ir a la cárcel, el número apenas llegó al 56 % en los niveles socioeconómicos más bajos.

El problema es que un entorno que no ve con buenos ojos a una mujer que detiene un embarazo de forma legal, puede llevar a las mujeres a someterse a abortos clandestinos e inseguros que, de acuerdo con las Naciones Unidas, son la causa del 11 % de las muertes maternas en América Latina y el Caribe. De acuerdo con las cifras más recientes del Ministerio de Salud, en el país se llevan a cabo 400.400 abortos clandestinos cada año, de los cuales 93.000 terminan complicándose lo suficiente para que las mujeres terminen en un hospital.