La milenaria taza de té que ha sido una gran aliada de la salud física y mental fue descubierta por los chinos como una bebida medicinal.  

Se estima que el año 2737 a. C. fue la primera ocasión que se usó con estos fines benéficos. 

Existen más de 3 mil variedades de té, que no es más que una infusión hecha con brotes y hojas del árbol Camellia sinensis , los cuales contienen aceites esenciales (que le confieren su aroma), cafeína (estimulante del sistema nervioso central y circulación sanguínea) y polifenoles (que otorgan cualidades antioxidantes y curativas), señala el libro El té verde , escrito por Neil Stevens.

Se puede clasificar en té verde, té negro y té oolong, que se diferencian por su grado de fermentación. De estos, uno de los más populares y beneficiosos para la salud es el té verde.

La nutricionista Dayris Conte, del Departamento de Salud Nutricional del Ministerio de Salud, afirma que en los últimos años el uso del té verde ha ido en aumento por los atributos que se le han otorgado. Desde el punto de vista nutricional, esta es una bebida natural, no aporta calorías (dependiendo del edulcorante que se utilice) y brinda una sensación de saciedad en el momento que se consume, explica.

“El consumo de té verde evita el endurecimiento de las paredes arteriales y que éstas se estrechen, logrando arterias más sanas, lo que permite un mejor fluido sanguíneo a través de ellas. Por su contenido de polifenoles, disminuye la cantidad de amilasa y el nivel de azúcar en la sangre. En cuanto a su poder antiinflamatorio, este se asocia con su contenido de flavonoides. Se le atribuyen muchos beneficios terapéuticos a su consumo; sin embargo, su uso exclusivo debe ser de manejo preventivo y no curativo, por lo que recomendamos a las personas que sufren alguno de estos casos continuar con las recomendaciones brindadas por su médico tratante”.