A pesar de que la maduración de las variedades exóticas de café, como el geisha y pacamara, inició un mes más tarde por la sequía de mayo pasado, la que retrasó la floración de los cafetos y a la cual se sumaron los efectos del huracán Otto, no hubo impedimento para que decenas de indígenas se alistaran para la cosecha.

Según los productores, la cosecha de los primeros granos rojos, uno de los más finos del mundo y muy apetecidos en los mercados de Asia y Europa, se empezó a mediados de diciembre en las tierras altas de la provincia de Chiriquí.

Francisco Serracín, productor del café Don Pachi State, dijo que a pesar de que la producción ya comenzó en algunos sectores, los cafés geisha, que son los más importantes de la caficultura panameña, son producidos de último, por lo cual inicia a mediados de este mes la recolección de los primeros granos.

Para los productores de este sector se ha convertido en una punta de lanza, porque, además de las exportaciones, se vende en subastas electrónicas en los mercados internacionales, luego de que esta variedad se convirtiera en la reina de las subastas.

Solo en julio pasado, un lote –el Elida Geisha Green Tip Washed, de la familia Lamastus y que es cultivado en el sector de Alto Quiel, en el distrito de Boquete– logró el precio máximo pagado de 275.5 dólares por libra.

Gonzalo Rojas, gerente de Casa Ruiz, una compañía dedicada a producir café, explicó que el geisha es una variedad exótica caracterizada por su acidez cítrica, que se percibe desde su fragancia y aroma, y un cuerpo balanceado en el que resaltan los sabores frutales que tiene la taza, como papaya, melocotón y un toque de piña.

Para María Ruiz, miembro de la Asociación de Café Especial de Panamá (SCAP por sus siglas en inglés), llegar a la calidad del café fino que tiene Panamá les ha costado 30 años de aprendizaje a los productores.

 

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