La insulina es de vital importancia para mantener bajo los niveles de glucosa en la sangre y evitar futuras complicaciones asociadas a la diabetes.
Por tal motivo, ante la pandemia por el COVID-19, se establecieron una serie de medidas en la atención a pacientes con enfermedades crónicas que requieren de recetas, por lo que los tratamientos se están entregando con recetas prolongadas de hasta tres meses.
Sobre el particular, la Lcda. Ángela Pérez, de la consulta farmacéutica de la Policlínica “Dr. Blas Daniel Gómez Chetro”, de la Caja de Seguro Social (CSS), en Arraiján, reveló, que ante esta situación es importante el buen manejo y almacenamiento de la insulina.
Explicó, que la insulina no debe ser congelada, ni expuesta por ningún motivo al sol o a la luz. Debe mantenerse refrigerada, preferiblemente, en los estantes intermedios de la nevera y en su envase original hasta que sea utilizada.
Del mismo modo señaló, que se debe verificar la fecha de expiración del producto y revisar la apariencia de cada frasco.
La insulina rápida tiene una apariencia transparente y la NPH es lechosa, por lo que siempre deben mantener la misma coloración, sin grumos, precipitados o partículas dentro del frasco, aclaró Pérez.
Añadió, que cuando se va a utilizar la insulina se debe dejar en reposo a temperatura ambiente de 5 a 10 minutos para luego aplicarse o inyectarse.
Este tratamiento es usual en algunos pacientes con diabetes, enfermedad metabólica crónica que aparece cuando hay una baja producción de insulina o el organismo es incapaz de utilizar en forma eficaz la insulina, o ambas, y se manifiesta en hiperglucemia (cantidad excesiva de glucosa en la sangre) e intolerancia a la glucosa.
Registros de la Contraloría General de la República de Panamá, indican que del año 2000 al 2015, fallecieron a causa de esta enfermedad 15 mil 780 personas, lo que la constituye como la quinta causa de muerte en el país.
Fuente: CSS
