La obesidad es uno de los factores importantes para el desarrollo del cáncer de mama, pero este estudio demuestra por vez primera qué mecanismos moleculares están implicados en el proceso.

“El objetivo del trabajo era estudiar si el sobrepeso es capaz de activar los genes relacionados con los procesos tempranos de desarrollo del cáncer de mama y hemos visto que sí”, explicó la doctora Crujeiras.

Para ello, los investigadores del CIBERobn estudiaron en ratones obesos la expresión de los genes implicados en las rutas que inician el cáncer y los compararon con los de ratones delgados y comprobaron que los procesos cancerosos se activaban en los animales obesos.

Pero ¿qué factores eran los causantes de activar el cáncer?

Los investigadores estudiaron entonces el tejido adiposo, que puede ser visceral (el que rodea y protege a los órganos) y subcutáneo.

“Diversos estudios explican que el visceral es el más perjudicial para la salud, el más relacionado con enfermedades asociadas con la obesidad como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares y quisimos saber si también lo estaba con el cáncer”, precisa Crujeiras.

Ahí empezó la segunda parte del estudio.

Los científicos seleccionaron en cultivo los factores secretados por el tejido epitelial adiposo visceral y subcutáneo y trataron con ellos células epiteliales de mama.

“Cuando el tejido era visceral obeso, estas células proliferaban más, algo que no sucedía cuando tratamos con tejido adiposo subcutáneo”.

Y es que el tejido adiposo visceral tiene una actividad distinta y más perjudicial que la del subcutáneo “porque secreta una serie de factores más dañinos”, explicó la investigadora.

El estudio, por tanto, ha observado los cambios moleculares que se producen antes de que se desarrolle un tumor, “lo que además de dar relevancia a la necesidad de prevenir la obesidad, pone de manifiesto que cuanto más se prolongue la obesidad en el tiempo, mayor es el peligro de padecer cáncer de mama”, advirtió Crujeiras.