Más de 100 jóvenes participaron de la Liturgia Penitencial, que se llevó a cabo, el viernes, 25 de enero, y que estuvo presidida por su Santidad el papa Francisco, en el Centro de Cumplimiento de Menores de Las Garzas, como parte de la agenda de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y que contó la presencia del presidente de la República, Juan Carlos Varela Rodríguez.
El sumo pontífice, condenó las etiquetas impuestas por la sociedad a través de la murmuración y el chisme, los que calificó como dos males que invitan a la confrontación. Pronunció, que este tipo de actuaciones se hacen a través de la cultura del adjetivo que descalifica a la persona, esta actitud contamina todo, que levanta muros invisibles, y crea una actitud de marginación.
“Con la vida de la gente parece más fácil poner rótulos y etiquetas que congelan y estigmatizan no sólo el pasado sino también el presente y el futuro de las personas. Rótulos que, en definitiva, lo único que logran es dividir: acá están los buenos y allá están los malos; acá los justos y allá los pecadores”, acotó su Santidad.
«El hilo se corta por el lado más débil, que es la de los pobres y la de los indefensos que son los que más sufren estas condenas sociales, que no permiten levantarse. El dolor que genera ver que una sociedad concentra sus energías más en murmurar e indignarse que escuchar y luchar crear oportunidades y transformación», reflexionó Francisco.
A su llegado al Centro, el Santo Padre, fue recibido por su directora, Emma Alba Tejada. Consecutivamente, uno de los jóvenes privados de libertad ofreció su testimonio ante el Vicario de Cristo.
Durante la liturgia penitencial, el papa Francisco, hizo entrega al Centro de Cumplimiento, de una escultura de bronce con Cristo en la cruz, que tiene ramos de olivos incrustados. De igual modo, los jóvenes del centro, le entregaron una canasta con víveres y un cuadro.
Concluida la liturgia penitencial, el sucesor de Pedro, confesó a tres chicos; en tanto que, otros tres, fueron confesados por monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá e igualmente, el párroco del penal, brindó atención, a tres jóvenes más.
Es importante enfatizar, que el encuentro con estos adolescentes privados de libertad, es el primero que se registra durante una JMJ, por la condición que atraviesan, que están limitados a participar de este gran evento de integración sociocultural de carácter religioso. Es por ello, que para esta liturgia penitencial, fueron escogidos 84 chicos del centro de Las Garzas; cinco del Centro Arco Iris; seis de la residencia femenina; y también de las provincias, así: 8 vinieron de Herrera; 10 de Chiriquí y 14 de Colón.