Sin duda alguna, que dentro del largo o corto camino que nos toque por recorrer en nuestras vidas, para crecer como seres humanos, para alcanzar metas, tocará a muchos afrontar adversidades, traspasar muros, vivir emociones, que nos permitirán superar retos, miedos, pero igualmente será el eje necesario para completar nuestro crecimiento como personas y como profesionales.

No obstante, en esa lucha constante entre lo bueno y lo malo, en el devenir del tiempo, no es menos cierto que nos encontramos con personas que marcan de forma acertada o quizás desacertada nuestras vidas, y este es un hecho que a cada persona le corresponde vivir, para lograr superarse o por el contrario quedar estancados.

Es por ello,  que abro un paréntesis  para hacer referencia precisamente a una persona que para muchos a través de los años nos tocó el “honor”,   sí,  “honor” de conocer, por su “don de gente”, por su calidad como ser humano y profesional. Un hombre especial: “Gaspar Mendizábal”, un hombre honesto, luchador, leal, pero sobretodo “amigo”.

Como padre, amó a su familia más que nada, hasta el final de sus días, pues para quienes compartimos con él, al hablar de cada uno de sus seres queridos, representaba su fortaleza, su base, su todo.

Por otra parte, como profesional del periodismo, fue el mejor ejemplo a seguir, por su dedicación, por sus esfuerzos, por su empeño y sacrificio de llevar al público lo mejor, sin importar situaciones, e incluso anteponiendo su salud, sólo por cumplir y dar al mundo deportivo su esencia, su arte.

Es quizás por toda esta calidad humana, que hoy, “Dios”, decidió acogerle en su seno, porque estamos en la certeza que un “gran hombre”, debe tener su espacio en el “cielo”, porque sólo los “grandes hombres”, merecen tener abierto el sendero que les muestre el camino a un mundo superior.

Sin embargo, a pesar de que ya no se encuentra con nosotros, que ya no se escuchará su risa, su voz, que no se disfrutará su alegría, o percibirá su enojo cuando algo salía mal, que no tendremos su solidaridad, “don de gente”, siempre, la familia de Nacional Fm, más que nada, quedará con el legado, el “honor” de haber contado entre ella, con un ícono, pero más que nada un “gran amigo”.

Y por mí parte, quiero despedir, a “mi maestro”, “apoyo”, “gran compañero, en las buenas, malas y peores”, como decíamos, porque nuestra amistad, era especial.  Jamás te olvidaré, insustituible “amigo”…

                                      Gaspar “pin” Mendizábal…

“Espero algún día, en donde quiera que estés, “Dios”, me permita, el “honor” de volver a encontrarte”.

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