Ante la desaparición física de un ser querido, es frecuente escuchar el llamado a la resignación, e igualmente la frase “no te preocupes, está en un mejor lugar”. Sin embargo, para muchas personas, queda la duda, si esto es así, pero solo será posible averiguarlo cuando se traspase esa frontera entre lo conocido y lo desconocido. No obstante, por la fe, mucha gente, prefiere dar validez a este pensamiento.
Actualmente, el mundo entero, vive una crisis terrible, una pandemia que ha arrastrado a miles de personas, siendo la causante de la desaparición de muchas de ellas. No obstante, a pesar de todo, el sentimiento impera, y por esto, en Panamá, desde el fin de semana, fueron muchas las personas que visitaron, las tumbas de sus seres queridos en los diversos cementerios que tiene el país, para llevar consigo una oración, unas flores, una muestra de cariño a ese ser que los acompañó en un lapso de sus vidas, y que hoy no se encuentra.
Una pandemia, sí, un gran enemigo que está en la incertidumbre de cuándo va a desaparecer también, pero el amor, la costumbre, la fe, la esperanza, es el motor impulsor para que cada año, cientos de personas concurran a elevar una plegaria a “Dios”, para pedir por el eterno descanso de sus seres queridos.
Y a quienes todavía les queda la oportunidad de vivir, corresponderá ver el pasado, tratar en lo posible, a pesar de esta dura prueba que está en el presente, analizar el futuro, siempre a la espera de hacer lo mejor, para alcanzar al final la paz con nuestro creador.