Con una trayectoria de 36 años en la educación especial, la profesora Viviana de Castillo continúa dejando una huella imborrable en la vida de niños y jóvenes sordos desde las aulas de la Escuela Nacional de Sordos del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE).

Su labor diaria va más allá de impartir clases. A través de la enseñanza, la comunicación en lengua de señas y el acompañamiento emocional, esta educadora se ha convertido en una pieza clave en la formación de estudiantes que encuentran en ella una guía para aprender, expresarse y desarrollarse dentro de un entorno inclusivo.

Actualmente, la docente atiende a 10 estudiantes sordos, con quienes desarrolla una jornada basada en la comunicación visual, el aprendizaje significativo y el fortalecimiento de habilidades emocionales, aspectos esenciales dentro del proceso educativo.

Cada mañana, las clases comienzan con una rutina sencilla pero fundamental: el trabajo del calendario. Esta dinámica les permite a los estudiantes ubicarse en el tiempo, reconocer el clima y expresar cómo se sienten, promoviendo la autogestión emocional como parte del aprendizaje integral.

Durante el día, la profesora imparte todas las asignaturas en lengua de señas, incluyendo español, matemáticas, ciencias sociales y otras materias, facilitando así la comprensión de los contenidos y el acceso real al conocimiento para sus alumnos.

En el área de español, los estudiantes trabajan el alfabeto y desarrollan la comprensión lectora mediante cuentos presentados de forma secuencial. El proceso inicia con imágenes sin texto para estimular la interpretación visual y, posteriormente, se incorporan lecturas breves que fortalecen el vocabulario y la comprensión.

Las matemáticas también forman parte de la rutina, combinando contenidos académicos con actividades lúdicas que permiten aprender de manera dinámica, reforzando la atención, la lógica y las destrezas cognitivas.

Una vez termina la jornada en el aula, el trabajo de la profesora Viviana continúa. La preparación de materiales, la adecuación de estrategias y la planificación del día siguiente forman parte de una tarea silenciosa que sostiene el aprendizaje de sus estudiantes.

“Me siento feliz de ser docente especial. Toco vidas y agradezco a Dios porque hago lo que amo”, afirma con orgullo, reflejando la vocación que ha guiado su carrera durante más de tres décadas.

La historia de esta educadora también pone en evidencia el alcance de la labor que realiza el IPHE a nivel nacional. La institución cuenta con 21 sedes, 458 escuelas de la comunidad y presencia en 73 distritos y 221 corregimientos, brindando atención a 18,379 estudiantes en todo el país.

Este trabajo es respaldado por más de 1,200 docentes de educación especial, quienes sostienen el modelo de atención y acompañamiento a estudiantes con diversas necesidades educativas.

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Según datos del IPHE, actualmente 1,172 estudiantes sordos reciben atención educativa en Panamá. De esa cifra, 1,141 cursan estudios en escuelas de la comunidad bajo el modelo de inclusión, mientras que la Escuela Nacional de Sordos atiende de forma directa a 31 estudiantes en tres salones especializados.

La trayectoria de la profesora Viviana de Castillo refleja el impacto de una enseñanza basada en la empatía, la paciencia y el compromiso, demostrando que la educación especial no solo forma estudiantes, sino que también construye una sociedad más justa e inclusiva.

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