El aumento de las temperaturas y las olas de calor está impulsando una demanda creciente de sistemas de aire acondicionado en todo el mundo, un fenómeno que plantea nuevos retos para enfrentar la crisis climática.
De acuerdo con especialistas del sector, el número de equipos de climatización instalados podría triplicarse hacia 2050, lo que obliga a replantear cómo enfriar hogares, hospitales, escuelas y centros de trabajo sin incrementar el impacto ambiental.
Este debate cobra relevancia en el marco de La Hora del Planeta, iniciativa global que se celebrará el 28 de marzo, cuando millones de personas apagarán las luces durante una hora para generar conciencia sobre la urgencia de actuar frente al cambio climático.
Según Oscar Ramírez Hernández, gerente regional de ventas para Centroamérica de Daikin, el desafío consiste en garantizar el enfriamiento necesario para la salud y el bienestar, pero con criterios de eficiencia energética y sostenibilidad.
El sector de la climatización avanza actualmente en tres frentes principales: mejorar la eficiencia energética de los equipos, optimizar la calidad del aire interior y reducir el impacto ambiental de los refrigerantes utilizados.
En esa línea, la industria ha acelerado la transición hacia tecnologías más sostenibles, impulsadas por acuerdos internacionales como la Enmienda de Kigali del Protocolo de Montreal, que busca reducir el uso de gases con alto potencial de calentamiento global.
Una de las alternativas promovidas por Daikin es el uso del refrigerante R32, que reduce significativamente el impacto climático en comparación con gases utilizados en generaciones anteriores de equipos. Actualmente, más de 190 millones de unidades que utilizan esta tecnología están instaladas en distintas partes del mundo.
Además, el desarrollo de equipos inteligentes, como sistemas con compresores inverter, sensores de ocupación y controles automatizados, permite ajustar el funcionamiento de los aparatos en tiempo real, reduciendo el consumo energético sin sacrificar el confort.
En regiones tropicales como Centroamérica, donde el calor y la humedad son constantes, la forma en que se diseñen y climatizen los edificios en las próximas décadas será clave para determinar el perfil energético y la huella ambiental de las sociedades.
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En ese contexto, La Hora del Planeta funciona como un recordatorio simbólico de que sectores como la energía, el transporte, la construcción y la climatización deberán transformarse para enfrentar el cambio climático.
El desafío, concluyen los expertos, no es solo responder al aumento del calor, sino lograr enfriar los espacios sin seguir calentando el planeta





