Panamá se convertirá esta semana en escenario de una importante reunión hemisférica sobre seguridad, al ser sede del XXVI Período Ordinario de Sesiones del Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), programado para los días 8 y 9 de abril.
La cita reunirá en la capital panameña a altas autoridades de seguridad de los países miembros, en un momento en que la región enfrenta nuevos desafíos vinculados al financiamiento del terrorismo, el uso de tecnologías emergentes y la expansión de redes criminales transnacionales.
En esta edición, el eje principal del encuentro estará centrado en la prevención del financiamiento del terrorismo y del financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva, un tema que ha cobrado relevancia ante las nuevas modalidades utilizadas para movilizar recursos sin levantar sospechas en los sistemas tradicionales de control.
Entre los puntos que marcarán la agenda está el análisis del llamado “hormigueo”, una práctica basada en pequeñas transferencias o donaciones que, aunque parecen inofensivas de forma individual, pueden sostener operaciones ilícitas a gran escala.
Además, se debatirá sobre cómo grupos extremistas han diversificado sus mecanismos de financiamiento, aprovechando desde organizaciones sin fines de lucro y recursos naturales, hasta plataformas de crowdfunding y activos virtuales, en un escenario donde también se advierte una creciente conexión entre terrorismo y crimen organizado, incluyendo narcotráfico y trata de personas.
La elección de Panamá como sede no es casual. El país vuelve a colocarse en el centro de la cooperación regional en materia de seguridad, destacando su rol estratégico en la protección de infraestructura crítica y en la estabilidad de las rutas comerciales que conectan al continente a través del istmo.
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Con esta reunión, el CICTE reafirma su apuesta por fortalecer la capacidad de respuesta de los países de las Américas, promoviendo herramientas tecnológicas, marcos legales actualizados y un mayor intercambio de información para enfrentar amenazas cada vez más complejas.





