El 15 de abril de 1943, el presidente Ricardo Adolfo de la Guardia inauguró la carretera Boyd-Roosevelt, actualmente conocida como la Vía Transístmica, una infraestructura que marcó un antes y un después en la integración territorial de Panamá.
Esta vía permitió enlazar de forma directa a Colón con la ciudad de Panamá, dinamizando el comercio, la movilidad y el desarrollo económico en un contexto influenciado por la Segunda Guerra Mundial. Con el paso del tiempo, se convirtió en uno de los principales corredores terrestres del país, favoreciendo el crecimiento de comunidades y actividades productivas a lo largo de su trayecto.
No obstante, su impacto no fue únicamente positivo. De acuerdo con diversos análisis históricos, la construcción de esta carretera transformó la dinámica económica de Colón. Antes de su existencia, la ciudad dependía en gran medida del tránsito ferroviario y marítimo; sin embargo, con la apertura de la Transístmica, parte de ese flujo comenzó a trasladarse hacia la capital.
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Este cambio contribuyó, de manera gradual, a que Colón perdiera protagonismo como centro comercial, afectando su papel dentro del intercambio nacional y repercutiendo en su desarrollo urbano en las décadas siguientes.
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