Panamá refuerza la protección de las tortugas marinas durante la temporada de anidación, mientras el Ministerio de Ambiente advierte que afectar a estos animales puede generar multas de entre $2,000 y $5,000, además de recordar que está prohibido consumir su carne, sus huevos o mantenerlas como mascotas.
La directora de Costas y Mares del Ministerio de Ambiente, Digna Barsallo, informó que Panamá alberga cinco de las siete especies de tortugas marinas que existen en el mundo, por lo que la conservación de estos animales representa una prioridad durante los meses de mayor actividad reproductiva.
Explicó que actualmente aumenta la anidación de la tortuga lora en el Pacífico panameño, con presencia en playas como Punta Chame, Playa Venado, Pedasí y otras zonas costeras desde Chiriquí hasta Darién. Añadió que Isla Cañas y Playa La Marinera registran eventos de anidación masiva de esta especie.
Barsallo pidió a los visitantes de las playas mantener distancia de las tortugas mientras depositan sus huevos y evitar cualquier acción que interrumpa este proceso, ya que de él depende la reproducción de la especie.
La funcionaria también alertó sobre el incremento de ataques de perros domésticos contra tortugas marinas. Como ejemplo, indicó que en Punta Chame se documentaron cinco casos durante el último mes y que, tras las investigaciones, la mayoría de los animales involucrados tenían propietario.
MiAmbiente exhortó a quienes visitan las playas a mantener a sus mascotas bajo control para evitar daños a las tortugas y a sus nidos.
Según la entidad, una tortuga marina puede depositar entre 60 y más de 100 huevos por anidación, dependiendo de la especie. Sin embargo, las probabilidades de supervivencia son bajas, ya que, de aproximadamente mil crías, solo una llega a la edad reproductiva.
Como parte de las acciones de conservación, el Ministerio de Ambiente desarrolla por segundo año un plan operativo que incluye monitoreo de playas, estudios sobre la temperatura de los nidos, manejo de viveros y protección de huevos para reducir la depredación por animales y la intervención humana.
La institución recordó que la Ley 371 protege las playas de anidación, las tortugas marinas y otros ecosistemas costeros vinculados a su ciclo de vida, como los arrecifes de coral.





