El cambio climático no afectará a todos los panameños por igual. Más allá del aumento de las temperaturas, serán las condiciones de vida, el acceso a servicios básicos y la infraestructura de cada comunidad las que determinarán quiénes enfrentarán un mayor riesgo ante el calor extremo durante las próximas décadas.
Así lo revela un estudio presentado al Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA), que advierte que, bajo un escenario de altas emisiones de gases de efecto invernadero, alrededor de 1,33 millones de personas podrían vivir entre 2071 y 2100 en corregimientos con alto riesgo por estrés térmico.
La investigación concluye que la vulnerabilidad no dependerá únicamente del clima, sino también de factores como la disponibilidad de electricidad, abanicos o aire acondicionado, la calidad de las viviendas, la edad de la población y el tipo de trabajo que desempeñan sus habitantes.
El análisis identificó 138 corregimientos donde convergen las condiciones más críticas: viviendas sin sistemas de climatización, limitaciones en el acceso a la electricidad, alta presencia de trabajadores agrícolas expuestos al sol y una importante proporción de niños, uno de los grupos más sensibles a las altas temperaturas.
También alerta sobre el riesgo que enfrentan los adultos mayores, especialmente en áreas urbanas donde el envejecimiento de la población podría aumentar los efectos de las olas de calor.
En el distrito de Panamá, corregimientos como Betania, Juan Díaz y Bella Vista presentan mejores condiciones de infraestructura, aunque concentran una mayor cantidad de adultos mayores. En contraste, sectores periféricos muestran mayores carencias en climatización y una población trabajadora más expuesta al calor, mientras que en San Miguelito la combinación de envejecimiento y limitaciones en sistemas de ventilación incrementa la vulnerabilidad.
El estudio proyecta que, en el escenario climático más severo, la temperatura máxima promedio podría aumentar hasta 4,2 grados Celsius y las olas de calor extenderse durante gran parte del año, lo que obligará a reforzar las políticas de adaptación.
Los especialistas recomiendan ampliar el acceso a electricidad y sistemas de ventilación, mejorar las condiciones de las viviendas, proteger a los trabajadores expuestos al sol e incorporar el riesgo por calor extremo en la planificación urbana y las estrategias nacionales de adaptación al cambio climático.
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La principal conclusión del informe es que el impacto del calentamiento global estará estrechamente ligado a las desigualdades sociales, por lo que las decisiones que se adopten desde ahora serán determinantes para reducir los riesgos que enfrentará la población panameña.
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