Cada año, más de 324.000 mujeres en el mundo reciben un diagnóstico de cáncer de ovario. Esta enfermedad es la octava causa más común de muerte asociado a cáncer con cerca de 207.000 decesos, por lo cual es la neoplasia ginecológica más letal1.
Caracterizado por una sintomatología vaga y la ausencia de pruebas de tamizaje masivo eficaz, aproximadamente el 80% de los casos locales son diagnosticados en etapas avanzadas (estadios III y IV), lo que compromete las opciones terapéuticas y disminuye de forma considerable las tasas de supervivencia3.
De acuerdo con datos del Registro Hospitalario de Cáncer del Instituto Oncológico Nacional (RHC-ION) y las estimaciones globales de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC / GLOBOCAN), la situación epidemiológica del cáncer de ovario en Panamá muestra indicadores preocupantes:
- Incidencia y atención hospitalaria: El ION atiende de manera consistente cerca de 100 nuevos casos anuales de cáncer de ovario, posicionándolo entre las principales neoplasias ginecológicas en la institución2. A nivel poblacional nacional, GLOBOCAN estima entre 120 y 140 diagnósticos nuevos al año.
- Edad de mayor prevalencia: Se diagnostica predominantemente en mujeres posmenopáusicas, con un rango de edad crítico entre los 50 y 79 años.
- Alta letalidad acumulada: Se estiman cerca de 80 a 90 defunciones anuales en el país, lo que refleja una de las proporciones más elevadas de mortalidad respecto a la incidencia entre los cánceres del aparato reproductor femenino.
- Detección tardía: El 80% de las pacientes acude a atención especializada cuando la enfermedad ya ha hecho metástasis local o distante, debido a que síntomas como la distensión abdominal, el dolor pélvico recurrente o la saciedad precoz suelen ser confundidos con dolencias gastrointestinales comunes3.
Actualmente, se han identificado varios biomarcadores moleculares específicos para cáncer de ovario a través de tecnologías innovadoras como biopsia líquida, secuenciación masiva, inmunohistoquímica e incluso inteligencia artificial para detectar la enfermedad en etapas más tempranas. El uso combinado de estas herramientas con la evaluación multidisciplinaria de la paciente es fundamental para detectar alertas y de detectarse a tiempo, la tasa de supervivencia a cinco años puede alcanzar el 93%, mientras que, en etapas avanzadas, esta cifra cae a 31%3.





