Aunque las tortugas marinas son consideradas especies importantes por su valor económico, por la milenaria relación cultural que tenemos con ellas o simplemente, por ser animales carismáticos, éstas forman parte de un ecosistema que apenas comenzamos a comprender, pues alteran su hábitat naturalmente, y por millones de años han sido parte de la creación, mantenimiento y evolución de los ambientes que los seres humanos aprovechamos.

Existe un sinnúmero de ambientes beneficiados por las tortugas. Se inicia en las propias playas, donde nacen y anidan. Cada año al anidar, las tortugas remueven miles de toneladas de arena, lo que permite que la playa sea más saludable. Asimismo, la gran cantidad de huevos que depositan, significa un enorme aporte energético en la cadena alimenticia donde infinidad de animales intervienen, desde insectos y cangrejos, hasta aves y mamíferos. En pocas palabras, las tortugas marinas son el eslabón que une al mar con la tierra.

Es así, que en el contexto de Día Internacional de las Tortugas Marinas, (23 de mayo), pobladores de las comunidades de Ailigandí, San Ignacio de Tupile y Playón Chico solicitaron al biólogo Marino Abrego que les capacitara en temas relacionados con la protección, conservación e investigación de Biodiversidad en Ecosistemas Marino Costeros.

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