El Gobierno de Estados Unidos presentó esta semana sus nuevas guías dietéticas nacionales, que modifican de forma significativa la estructura tradicional de la pirámide alimenticia y priorizan el consumo de proteínas de origen animal, la reducción de azúcares y la limitación de alimentos ultraprocesados.

Las directrices, publicadas por los Departamentos de Salud y Agricultura, recomiendan un mayor consumo de carne, lácteos y grasas consideradas saludables, así como frutas y verduras, mientras reducen el protagonismo de los cereales integrales. También sugieren evitar el consumo de alcohol en el desayuno y limitar su ingesta en general.

El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., explicó que el objetivo es centrar la dieta en “comida real”, como parte de la iniciativa Make America Healthy Again. Según las guías, se prioriza el consumo de proteína en cada comida, con un rango recomendado de entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso corporal.

Las nuevas pautas influyen directamente en programas federales de alimentación escolar y subsidios nutricionales, por lo que impactarán en menús de colegios, hospitales y centros penitenciarios.

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Las recomendaciones han generado reacciones divididas en la comunidad científica, especialmente por la inclusión de carne roja, mantequilla y sebo de res como opciones de consumo, así como por la falta de límites claros sobre el alcohol.

El documento también plantea una reducción del consumo de azúcares añadidos y ultraprocesados, señalando que más de la mitad de las calorías que consumen los estadounidenses provienen de este tipo de alimentos.

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