Para muchas personas en Panamá, la dificultad para respirar se ha convertido en parte de la rutina. Tos nocturna, silbidos al respirar o presión en el pecho suelen minimizarse, cuando en realidad pueden ser señales de asma, una enfermedad inflamatoria crónica que requiere diagnóstico y control oportuno.

El asma se produce cuando las vías respiratorias se inflaman de forma persistente, estrechándose y dificultando el paso del aire. Su comportamiento varía entre pacientes: puede ser leve, moderada o grave, siendo esta última más difícil de controlar incluso con tratamiento adecuado. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de 262 millones de personas viven con asma en el mundo y provoca más de 450 mil muertes al año.

En América Latina, el asma afecta a 40 millones de personas y en Panamá su prevalencia alcanza a 1 de cada 10 adultos y cuenta con mayor impacto en las mujeres. Pero lo más preocupante es el subdiagnóstico, ya que impide un control efectivo y aumenta el riesgo de complicaciones.

Los síntomas más frecuentes incluyen tos en la mañana o la noche, dificultad respiratoria, opresión en el pecho y problemas para dormir. Estos pueden intensificarse durante episodios, conocidos como exacerbaciones, que en casos graves pueden provocar insuficiencia respiratoria y requerir ingreso a unidades de cuidados intensivos.

Entre los factores de riesgo se encuentran los antecedentes familiares, enfermedades alérgicas, sobrepeso, tabaquismo y exposición a sustancias químicas. A ello se suman desencadenantes comunes como el polvo, el humo del cigarrillo, la contaminación, ciertos medicamentos y el ejercicio físico sin control médico.

El diagnóstico se basa en pruebas como la espirometría, estudios de alergias, radiografía de tórax y gasometría arterial. Según el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), un diagnóstico oportuno, acompañado de educación al paciente, permite un control adecuado de la enfermedad.

Doctor examining senior patient in clinic

El tratamiento combina medicamentos de mantenimiento y de rescate, priorizando el uso responsable de inhaladores. El sobreuso de medicamentos de alivio rápido está asociado a exacerbaciones graves, por lo que fortalecer la adherencia terapéutica es clave. En este contexto, compañías como AstraZeneca impulsan el desarrollo de terapias innovadoras que buscan mejorar el control del asma y la calidad de vida de los pacientes.

El asma no debería limitar la vida. Con seguimiento médico, educación y acceso a tratamientos adecuados, los pacientes pueden respirar mejor y vivir plenamente.

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