AFP- Napakiak, Estados Unidos

El cementerio ya se mudó dos veces, la vieja escuela está bajo el agua y la nueva enfrenta el mismo destino con la erosión constante que está devorando la tierra en Napakiak.

Esta pequeña aldea ubicada en el suroeste de Alaska, por donde pasa el serpenteante río Kuskokwim, es una de la docena de comunidades indígenas costeras en este estado de Estados Unidos cuya propia existencia y estilo de vida están amenazados por la temperatura caliente.

“La línea costera erosiona mucho más rápido de lo previsto y continuamente tenemos que alejarnos del río a zonas más altas”, dijo Walter Nelson, concejal de la ciudad, a un equipo de la AFP en un reciente recorrido por esta aislada población de 350 habitantes, la mayoría esquimales Yupik.

“Aquí lidiamos con el cambio climático a diario”.

Con sus manos, apunta a la derecha, a la izquierda, casas y otras edificaciones, la mayoría sobre pilotes, que se ven afectadas por la rápida erosión costera y el deshielo del “permafrost”, una capa de suelo que solía estar permanentemente congelada y sobre la que se construyeron muchas aldeas nativas de Alaska.

“Es una carrera constante contra el tiempo. Ahora mismo el mercado local, la estación de bomberos y un edificio de la ciudad son los primeros en la lista de reubicación”, explicó Nelson. “La escuela le sigue, pero no podremos moverla. Tendremos que derribarla y construir una nueva”.