El VIH en Panamá está encendiendo nuevas alarmas tras reflejar un cambio preocupante en el perfil de los contagios. Las infecciones, que años atrás se concentraban en adultos de entre 30 y 39 años, ahora se están registrando con mayor frecuencia en jóvenes de 20 a 29 años, un desplazamiento que evidencia una mayor exposición en edades cada vez más tempranas.
La advertencia fue hecha por Orlando Quintero, presidente de la Fundación Probidsida, quien subrayó que el virus se está moviendo hacia una población con menor percepción del riesgo y más vulnerable a la transmisión.
Cada año, el país suma cerca de 1,800 nuevos casos de VIH y SIDA, una cifra que se ha mantenido en aumento durante casi 30 años. Según las estadísticas, el 95% de los contagios ocurre por transmisión sexual, lo que confirma que el virus continúa circulando entre la población sexualmente activa sin distinción.
A este panorama se suma otro factor que preocupa a los especialistas: el abandono del tratamiento. Quintero alertó que entre 200 y 300 personas diagnosticadas no han acudido a retirar sus medicamentos, a pesar de que en la Caja de Seguro Social y el Ministerio de Salud existen tratamientos accesibles y mucho más sencillos que en el pasado.
La situación se refleja también en el Hospital Santo Tomás, donde actualmente hay 40 pacientes hospitalizados en etapa de SIDA. Lo más alarmante es que, de ese grupo, la mitad ya sabía que vivía con el virus, pero decidió interrumpir o evitar el tratamiento, exponiéndose a complicaciones severas.
Especialistas recuerdan que uno de los mayores peligros del VIH es que puede permanecer silencioso durante años, sin síntomas visibles, mientras continúa propagándose. Por ello, insisten en que la detección temprana mediante pruebas periódicas sigue siendo una de las herramientas más efectivas para contener el avance de la enfermedad.
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Las declaraciones fueron ofrecidas durante una conferencia organizada por la AIDS Healthcare Foundation (AHF), en la que además se discutió el riesgo de que Panamá y otros países de América Latina vuelvan a enfrentar barreras para acceder a vacunas, diagnósticos y tratamientos en futuras emergencias sanitarias, como ocurrió durante la pandemia del covid-19.
Ante esta nueva realidad, organizaciones de salud advierten que Panamá necesita ir más allá de campañas esporádicas y apostar por una estrategia sostenida basada en educación sexual, prevención permanente, acceso a pruebas y seguimiento riguroso de los pacientes, antes de que el VIH siga avanzando entre las nuevas generaciones.





